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martes, 18 de diciembre de 2012

Navidad, ojo con la diabetes.


 A pocos días de celebrarse la navidad y de la llegada del año nuevo, el Instituto Nacional de Nutrición (INN) recomienda a los diabéticos tener precaución con la ingesta de los tradicionales platos decembrinos, dado que estos son ricos en grasas, azúcares y harinas.

Sin embargo, siguiendo algunas sencillas recomendaciones, los pacientes de diabetes pueden tener acceso a determinados alimentos y disfrutar así de las fiestas tradicionales de ésta época.

Roland Garroz, nutricionista de Dirección de Educación del organismo, recomienda comer a horas regulares, evitando así los ayunos prolongados.

Otra buena decisión es sustituir la sacarosa o azúcar común (blanco, rubio, moreno, miel, papelón o melaza) así como los alimentos que lo contengan, por edulcorantes no calóricos.

Es aconsejable aumentar la ingesta de fibra dietética a través del consumo de leguminosas (granos), avena, arroz (blanco o integral), frutas como manzana, peras, vegetales, legumbres y hortalizas.

Evitar las preparaciones fritas. “Es preciso que el paciente diabético limite o sustituya las grasas saturadas y el colesterol o alimentos que los contengan (mantequilla, margarina, mayonesa, manteca, grasas de cerdo, leche completa, carne de res grasa, yema del huevo, quesos amarillos y madurados), por otros que contengan grasas saludables (aceite de soya, canola, oliva, nueces, maní, pistachos, aguacate, leche o yogurt descremado, pollo sin piel, pescados, quesos blancos como el requesón, ricota, telita, cuajada, paisa light, claras de huevo). Muchos de ellos son ricos en ácidos grasos omega 3 y monoinsaturados, protectores del corazón

Asimismo, la ingesta de agua potable es importante, pues ayuda a mezclar los alimentos dentro del estomago, controla el apetito fomentando la saciedad y aminora el riesgo de efectos y síntomas molestos como las flatulencias y gases.

Limitar el uso de la sal doméstica en la preparación de las comidas.

Existen dulces y postres como el turrón, chocolates y caramelos Light o sin azúcar que pueden ser considerados como sustitutos de los regulares, sin embargo, estos deben ser consumidos con moderación bajo la indicación de un nutricionista.

Además, es aconsejable aprender a leer los etiquetados nutricionales. Por lo general evite o limite las preparaciones “Light” en cuyos ingredientes incluyan la fructosa, maltitol, lactitol o sorbitol como sustitutos del azúcar.

Aunque la fructosa es el “azúcar de las frutas”, consumirlo en grandes cantidades como sustituto del azúcar de mesa, puede ser perjudicial para las personas diabéticas.

Por otro lado el maltitol, lactitol y sorbitol son edulcorantes derivados de alcoholes que cuando se ingieren en cantidades considerables pueden provocar efectos gastrointestinales adversos como diarreas y disminución de la flora bacteriana protectora del colon.

Es necesario destacar que no todos los alimentos “Light” son adecuados para los diabéticos. Como regla básica se deben evitar aquellos alimentos que en los ingredientes incluyan aceite de coco o cacao, o “aceites hidrogenados” de cualquier fuente.

Las bebidas alcohólicas están contraindicadas en los diabéticos, sin embargo se recomienda una copa de vino tinto o sidra, ya que estos en cantidades moderadas pueden tener beneficios sobre la tensión arterial y el colesterol.

Por otra parte, no es necesario decirles “NO” a las cenas navideñas, aunque puede ser recomendable sustituir la carne de las hallacas por pollo o lomo de cerdo.

Las ensaladas pueden prepararse con yogurt Light, e incluir algunos trozos de frutas como manzanas, piñas, melocotones y frutos secos como nueces o pistachos, evitando el uso excesivo de pasas altas en azúcar. Otras opciones de comidas son el pavo al horno, hallacas vegetarianas,  o lomo de cerdo horneado.

domingo, 11 de marzo de 2012

Obesidad infantil.


Descarte ese mito del pasado, que un niño rellenito es un niño sano. Su hijo se lo va a agradecer¡¡¡


Pensando en salir a comer el fin de semana... échale un vistazo a esta información¡¡¡  
A causa de una ausencia marcada de ejercicios físicos y  una presencia acentuada de comida chatarra o rápida, la obesidad infantil crece de manera preocupante en todo el mundo occidental y abarca a todas las clases sociales.
 A la antigua costumbre de pasar muchas horas frente al televisor       le suma ahora, la computadora, los juegos de video y el Chat, si bien es cierto que son un sistema de diversión y entretenimiento fascinantes, también son un peligro para la salud de tu hijo, ya que estos dejaron a un lado los antiguos juegos, donde el ejercicio físico eran los favoritos, esta tendencia suele agravarse durante los fines de semana.


Además de los trastornos para la salud típicos en la obesidad, (diabetes, hipertensión y síndrome metabólico) en nuestros hijos, se potencia más los trastornos psicológicos como son la pérdida de autoestima, los problemas de depresión y la siempre latente amenaza de la bulimia y la anorexia en la etapa adolescente.
 La comida rápida, que se vende en varias cadenas conocidas, o la imitación casera de estas, con que los padres suelen convencer a sus hijos para que coman, son otra de las causas importantes de la obesidad infantil si es que esta se convierte en una costumbre habitual. Por ejemplo: Una hamburguesa “simple y casera” con pan, le suministra al niño 30gramos de hidratos de carbono y 255 calorías, un vaso de gaseosa le aporta 10,5 grs. de hidratos de carbono y 42 calorías, una porción de papas fritas, le aporta 38 gr. de hidratos de carbono y 314 calorías, por lo tanto esta “simple y casera” comida rápida, no solo carece de muchos nutrientes necesarios, sino que le suma 78 gr. de hidrato de carbono y 611 calorías, esto sin tener en cuenta los aderezos como la mayonesa y el postre, que generalmente ronda, entre 196 y 200 calorías más, todo en una sola comida¡¡¡
 Fomentar correctos hábitos alimenticios, los juegos y el entretenimiento donde se estimule la actividad física, establecer una sana relación del niño con la comida, resulta imprescindible para combatir la obesidad infantil, y por sobre todo descarte ese mito del pasado, que un niño rellenito es un niño sano. Su hijo se lo va a agradecer.